EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS (CERVANTES)


El Retablo de las Maravillas que escribió Cervantes hace cuatro siglos, presenta una divertida sátira sobre las hipocresías de la España de la época. La disparatada sátira cobra dramatismo y se acentúa la acidez del discurso cervantino en un sorprendente final.

CERVANTES

La figura literaria más universal que dieron nuestras letras, un genio sin precedentes que nos regaló los más bellos y profundos escritos de la lengua castellana sobre la condición humana. Cervantes fue un hombre de sólidas convicciones ante la decadencia de su época, creía en el honor, los principios y la justicia. Un hombre que criticó la avaricia, el engaño, la prevaricación, la hipocresía, el premio a los necios y el olvido de los honrados, la envidia como pecado nacional. Un hombre que creyó en la ilusión de un mundo mejor y en la necesidad de pelear contra gigantes.
Fue un hombre de su tiempo, y ojala lo fuera del nuestro.

ARGUMENTO: El juego de las apariencias

Los mandatarios de un pueblo, ante un Retablo vacío mostrado por unos cómicos, y aparentemente mágico por no enseñar nada a sucios de sangre o bastardos, simulan ver lo que no ven para demostrar que son "gentes de bien nacer". Al final del engaño surge una aparición real que a todos desconcierta, un Cervantes furibundo, espada en mano, reclama su derecho a ser escuchado advirtiéndoles de qué manera deben comportarse para ser personas virtuosas y cabales. Los sorprendidos personajes son castigados cuando defraudan sus enseñanzas con unas estrambóticas penas que los cómicos preparan. Con un último aliento Cervantes se dirige al público cara a cara, y en un emotivo alegato se despide con las virtuosas palabras de su más inmortal personaje, don Quijote de la Mancha... Los hipócritas lloran su muerte en una danza esperpéntica gimoteando histéricos... pero pronto se cansan, la partida de cartas quedó pendiente…



















T R A I L E R



G A L E R Í A    F O T O G R Á F I C A